martes, 29 de julio de 2014

Canary: App "delivery" de marihuana medicinal




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Dos jóvenes emprendedores de la Universidad de Washington presentaron en la conferencia TechCrunch una app llamada Canary, la cual permitirá que la gente que tenga tarjetas que los autorizan como consumidores de marihuana medicinal pidan su hierba a domicilio tan fácil como se pide una pizza. 

Josiah Tullis y Megh Vakharia buscan inversionistas para un proyecto que ya está completamente armado, desde la parte tecnológica hasta la entrega de munchies –indispensables luego de fumarte un relajante porro. Los repartidores también contarán con tarjetas que los identifican como portadores autorizados de marihuana medicinal, y para darte de alta en el servicio (si vives en Seattle o Denver) será necesario escanear y verificar tu tarjeta. 

Sin embargo, aunque la tecnología esté lista, es la parte legal la que puede presentar dificultades: “Las incertidumbres no están en la tecnología, la tecnología ha sido hecha antes. Las incertidumbres están en la legalidad, en el lado del negocio”, afirma Tullis, que espera que si Canary funciona para el mercado de marihuana medicinal y la ley avanza hacia la legalización del consumo recreacional en el futuro, ellos puedan tomar parte también. (Más)

domingo, 27 de julio de 2014

El Filantrocapitalismo de Bill Gates.






¿Cómo mueve su poderosa palanca Bill Gates? 

¿De manera completamente desinteresada, según el espíritu esencial de una fundación filantrópica? 
¿O según sus propios intereses, de manera estratégica, apuntalando un sistema económico que es también un modelo de estilo de vida, que en su manutención asegura la primacía de un grupo selecto de personas? 

Una de las críticas más serias que se le hace a la fundación de Gates es que busca mejorar el mundo principalmente a través de la promoción de políticas públicas que suelen mejorar las ganancias de inversionistas extranjeros en países del llamado tercer mundo, particularmente en África. Es decir, se sugiere que la ayuda es una especie de gancho o condición con la que se presiona o endulza a gobiernos extranjeros para que se implementen medidas de salud o proyectos de desarrollo tecnológico, como pueden ser la aplicación de vacunas, el uso de computadoras o de semillas genéticamente modificadas y otros métodos agronómicos —todos éstos suponen ganancias para compañías extranjeras. 

Este esquema en el que Gates aparece más como un evangelista del capitalismo que opera no sólo para la conversión de los pueblos al dogma, sino, como ocurrió con la evangelización cristiana, para que en esa conversión se asegure la preeminencia de su poder, se refuerza por su participación en diferentes empresas, muchas de las cuales han sido seriamente cuestionadas desde un punto de vista ético. La mejor forma para atestiguar los verdaderos intereses de las compañías y empresarios suele ser simplemente revisar sus inversiones y sus sociedades, ya sea directamente o a través de compañías fantasmas o fronts. 


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En el 2013, la Gates Foundation tenía 16.8 mil millones en acciones, incluyendo 9.4 millones de acciones de McDonald’s (5% de su total), 15 millones de acciones de Coca-Cola (más de 7 % de su total, lo que significa más mil millones de dólares). 
En su historia, la fundación de Bill y Melinda Gates ha tenido millones de acciones de compañías farmacéuticas como Schering-Plough Corporation (14.9 milliones), Eli Lilly & Company (1 millón), Merck & Co. (8.1 milliones) y Wyeth (3.7 milliones). Desde el 2008 se han asociado con Glaxo Smith Kline para ofrecer masivamente vacunas de malaria en África. La mayor parte de las acciones y del capital de la Fundación Gates están invertidos en el conglomerado Berkshire Hathaway, el cual tiene acciones de grupos como Wal-Mart, Nestlé, y farmacéuticas como Glaxo Smith Kline y Sanofi Aventis. (Más)

Ver también:

Bill Gates: Poder de seducción.../ Accelerating work to overcome the global impact of neglected tropical diseases.

Lo que Gates piensa de la industria...

Bill y Melinda (Gates) desconfían de la industria farmacéutica...?

sábado, 26 de julio de 2014

Vapear o...no vapear: "evidence-based approach to e-Cigs"?


129 public health and medical authorities from 31 countries write WHO DG Chan urging evidence-based approach to ecigs

Dear Dr. Chan,

We, the 129 signatories to this letter, are writing to express our support for WHO’s evidence-based approach to determine the best way forward for public health to respond to Electronic Nicotine Delivery Systems (ENDS), as expressed in WHO's June 3, 2014 statement.[1]

Recently, media attention was focused on a statement by a group of “specialists in nicotine science and public health policy.”[2] Unfortunately, the statement makes several assertions about ENDS’ marketing, emissions, harms, and use that are either contradicted by available evidence or for which no evidence is currently available. (Indeed, the statement does not cite a single scientific study.)

The statement also included several policy recommendations, including effectively exempting ENDS from FCTC Articles 8 and 13 and ignoring Article 5.3.

It is fundamental that WHO and other public health authorities not buy into the tobacco industry's well-documented strategy of presenting itself as a "partner."[3] If the tobacco industry was committed to reducing the harm caused by tobacco use, it would announce target dates to stop manufacturing, marketing and selling its "more harmful" products rather than simply adding e-cigarettes to its product mix and rapidly taking over the e-cigarette market.[4]-[5] It would also immediately desist from its aggressive opposition to tobacco control policies such as tax increases, graphic health warnings and plain packaging.


A US$2 billion global industry

US$2 billion global industry
US$2 billion global industry

By moving into the e-cigarette market, the tobacco industry is only maintaining its predatory practices and increasing profits. As stated in the guidelines for Article 5.3 of the WHO FCTC, there is a “fundamental and irreconcilable conflict of interest” between the tobacco industry’s interests and public health’s interests.”[6]

Public health embraced cigarette filters and “low tar” cigarettes as harm reduction strategies before manufacturers provided evidence and at a time when the manufacturers were well aware that these technologies did not actually reduce harm but were designed to promote cigarette sales by reassuring a concerned public that the new products were safer.[7]-[8] The negative consequences of these acts remain in cancer and heart disease hospital wards throughout the world. Ignoring the link between ENDS and the tobacco industry is overlooking the WHO FCTC Parties’ legal obligation to protect government policies against tobacco industry interference.


The aggressive marketing and promotion of e-cigarettes to youth is well-documented[9]-[10]-[11]-[12] and evidence from the US[13]-[14] and Korea[15] shows rapid growth in youth e-cigarette use, including disturbing rates among youth who have never smoked a cigarette. One e-cigarette manufacturer warns parents that “kids may be particularly vulnerable” to the flavoring in its products.[16]


Manufacturers of ENDS are making a range of false and unproven claims,[17]-[18]-[19] misleading the public into thinking these products are harmless (they are not) and effective cessation aids (unknown). Most ENDS users are "dual users" who continue to smoke cigarettes.[20] Reviews of evidence about reducing smoking (instead of quitting) show that dual users are unlikely to see any health benefit in terms of cardiovascular disease.[21]-[22] Population studies of all smokers consistently show that smokers who use ENDS are less likely to stop smoking.[23]-[24]-[25]-[26]-[27]-[28]

Such a regulatory framework would require manufacturers to present safety and efficacy data. In this case, the use of these products as cessation aids (if the evidence supports such use) would operate under the supervision of a health authority that could control manufacturers’ claims, impose health warnings about risks, require disclosure of ingredients and safety data and regulate product engineering as well as mandate surveillance. This is the path that the WHO has been pursuing and encouraging. We urge you to continue doing so. (Ver carta)


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Ver también:

Día Mundial sin tabaco: Dos "ligaditos"


Vapear no mata. Prohibirlo, sí

viernes, 25 de julio de 2014

Ratón de biblioteca: La farmacéutica/Esparbec*

 
Esparbec...:
"le dernier des pornographes"
Jean-Jacques Pauvert




Bertend y su hermana, gemelos de 15 años, viven con su madre y el segundo marido de ésta. La madre, farmaceútica, es una mujer burguesa que tras enviudar se casa con un camarero diez años menor que ella. Como el negocio familiar parece bastante rentable, prefiere que el ex camarero se quede en casa para que de paso, se aleje de las mujeres de vida licenciosa. 
La farmaceútica está convencida de que los juegos que practican su marido y sus hijos son muy inocentes, pero la realidad es bien distinta...

De la farmacia "eros_filosófica" de Esparbec*...



  • « Quant au style, proche du degré zéro prôné par Barthes, il s’interdit de former écran entre les choses racontées (ou montrées) et le lecteur. Il vise la transparence : le regard du lecteur doit le traverser sans s’y arrêter comme celui d’un voyeur un miroir sans tain. Cette écriture neutre, behaviouriste bannit le vocabulaire « spécialisé » des années 70 et 80 (cyprine, pieu, mandrin, chibre, fentine, turgescent, flaccide – pour flasque, etc.) ou celui des pornos de sex-shop (actuellement repris par certains auteurs féminins dans des récits soi-disant scandaleux), mais aussi, l’ennemi n°1 : la métaphore, et tout ce qui l’accompagne : les “trouvailles”, les mots d’auteur, les “effets de style”, les joliesses narcissiques. Si le lecteur remarque que le livre est “bien écrit”, c’est raté : il ne regarde plus, il lit. Je me bats donc avec tous les débutants contre la tentation de “faire joli”, ou de se regarder écrire. L’auteur de porno doit s’effacer devant ce qu’il raconte » 


  • «Il y a de bons polars, de bons bouquins de SF, pourquoi pas de bons pornos ? Pourquoi la pornographie devrait-elle être laissée à des écrivains de second ordre ? Dénués de talent ? Pourquoi la vouer aux poubelles de la littérature, aux sex-shops? »

        
  • (*) Esparbec, de son vrai nom Georges Pailler, est un écrivain français. Il est l'auteur d'une centaine de romans de gare sous le label MEDIA 1000 et de 11 romans aux éditions La Musardine. Il est considéré par Jean-Jacques Pauvert et Georges Wolinski comme le plus grand écrivain pornographique français.

miércoles, 23 de julio de 2014

PHARMA: Productividad I&D en duda.../ Le Temps


La quête est incessante. L’homme tente de repousser la maladie dans ses derniers retranchements, mais malgré les énormes progrès de la médecine et les découvertes scientifiques des centres de recherche universitaires et de l’industrie pharmaceutique, de nombreuses maladies restent incurables. Le décryptage du génome humain, annoncé en juin 2000, et publié en 2003, n’a pas provoqué la percée scientifique immédiate que beaucoup attendaient. Mais les progrès effectués dans la compréhension des mécanismes biologiques complexes qui conduisent au dysfonctionnement du corps humain, même si le chemin est plus long que prévu, sont évidents. 

Franz Humer, ancien patron de Roche, affirmait ce printemps: «Il était impossible d’imaginer, il y a quarante ans, lorsque j’ai commencé à travailler dans l’industrie pharmaceutique, où nous en sommes aujourd’hui. Et dans quarante ans, les gens qui examineront la manière dont nous traitons de nombreuses maladies aujourd’hui diront que nous étions au Moyen Age.» 


  • Les grands groupes pharmaceutiques, comme Pfizer, Merck, Bayer ou Roche, créés il y a plus de cent ans, ont le plus souvent fondé leur essor sur la commercialisation d’une découverte révolutionnaire à leur époque. Ce fut la pénicilline pour Pfizer, qui a transformé la lutte contre les infections, l’aspirine pour Bayer, qui a permis de traiter la douleur, ou la vitamine C et la découverte d’antibiotiques pour Roche

  • La phase suivante de croissance de cette industrie, au début des années 2000, est liée au lancement de médicaments efficaces contre des affections touchant une large population, en particulier les maladies cardiovasculaires, le diabète ou l’élimination du «mauvais» cholestérol. C’est sur cette base que le groupe américain Pfizer est devenu numéro un mondial, non pas en inventant des médicaments, même si le Viagra est sorti de son laboratoire européen, fermé en 2011, mais en achetant des entreprises qui possédaient la perle rare. 

  • La course aux médicaments contre le cancer, qui regroupent aujourd’hui plus du tiers des molécules en développement, constitue la troisième étape majeure du développement de l’industrie pharmaceutique. En achetant la biotech américaine Genentech, Roche a pris la tête de ce mouvement, suivi par Novartis, entré un peu par hasard dans ce secteur il y a une dizaine d’années grâce au développement du Glivec, médicament contre une forme de leucémie. 

  • La recherche de l’industrie pharmaceutique est entrée depuis peu dans une nouvelle phase,
    la médecine personnalisée, grâce à l’exploitation des profils génétiques des patients pour développer des médicaments ciblés. Ces nouvelles techniques scientifiques font notamment appel à une stimulation biologique, via l’activation ou la désactivation de mécanismes immunitaires, pour lutter contre une forme précise de maladi
    e.
(...)

La productivité reste cependant faible puisque 10% seulement des nouveaux médicaments qui sont testés sur des êtres vivants terminent la course d’obstacles d’efficacité et de sécurité, et peuvent être commercialisés. L’espoir de l’industrie est donc de pouvoir accéder, à moyen terme, aux vastes banques des données de santé de la population pour parvenir à faire le lien entre un profil génétique, désormais peu coûteux à réaliser, et le développement de telle ou telle maladie. La mise au point de nouveaux médicaments avec de meilleures chances de succès en serait grandement facilitée.
Más 

Ver anterior:

El gran "resurgimiento" de la industria farmacéutica / Le Temps